La eliminación ante un club de Segunda Categoría confirma que la crisis de Emelec va mucho más allá del cambio de entrenador. La salida de Vicente Sánchez no solucionó los problemas futbolísticos de un equipo sin funcionamiento colectivo, sin liderazgo dentro del campo y con una alarmante falta de personalidad en partidos determinantes.
Lo más preocupante para el cuadro eléctrico no es únicamente quedar fuera de la Copa Ecuador, sino la forma en que ocurrió. Emelec tuvo mayor posesión, pero fue incapaz de imponer jerarquía frente a un rival con menor presupuesto, menos figuras y poca experiencia en escenarios de presión. El equipo volvió a mostrar ansiedad, desconcentraciones defensivas y enormes limitaciones ofensivas.
La temporada 2026 empieza a convertirse en un golpe durísimo para la institución azul. Eliminado de la Copa Ecuador y lejos de convencer en LigaPro, Emelec quedó obligado a reaccionar de inmediato para evitar un fracaso aún mayor. La hinchada pierde paciencia mientras el club sigue sin encontrar identidad futbolística ni respuestas desde lo deportivo.